RECIENTES: Enrique Iglesias impactado tras ver su rostro tatuado en el brazo de su fan    Presentan proyecto piloto de control del muérdago    Investigan autoridades de Cancún desaparición de joven Choapense    En Xalapa aún existe mucho racismo y discriminación: catedrático    "Coco", la película animada más vista en toda la historia en México    Nuevas acusaciones contra Kevin Spacey por acoso en teatro de Londres    Escapa presunto asesino del Dr. Casanova    Secuestran a mujer en Tuxpan    Polo Morín comparte foto junto a Lambda García    Santander niega hackeo en robo de nómina de Secretaría de Cultura    Inaugura Rolando Olivares drenaje y planta de tratamiento en La Colmena    Solicitó MAYL formalmente al Congreso, comparecer por la entrega de su Informe    Vecinos golpean, detienen y amarran a presunto delincuente en Xalapa    Asesinan a enfermera en la zona centro del estado    Snapchat, el nuevo «nido de pedófilos»    Cruz Azul intentará terminar con tres años sin Liguilla ante Veracruz    Roban un vehículo a la Fiscalía de Coatzacoalcos    Detienen a taxista pollero en Acayucan con 6 ilegales    Desde el 09 de noviembre desapareció un joven en el puerto de Veracruz    Titanic volverá al cine    

Alcohol al volante, responsabilidad colectiva

Politica al Dia Lun, 10 de Abr 2017 1:36 PM ciencia
Un joven de 33 años estrelló su BMW contra un poste a 180 kilómetros por hora con cuatro pasajeros a bordo en una avenida en plena Ciudad de México. Sobrevivió y se encuentra en cárcel preventiva, con una posible condena de más de 20 años.
img
Por: Politica al Dia

img

“Yo siempre pienso, ¿y quién te ha dicho a ti que quiero que conduzcas por mí? Las copas de vino que yo tengo o no tengo que beber déjame que las beba tranquilamente; no pongo en riesgo a nadie ni hago daño a los demás”. Así se refería el ex presidente de España, José María Aznar, hace varios años, a la campaña No podemos conducir por ti que puso en marcha el gobierno de entonces.


Puede parecer una simple anécdota sobre un ex presidente pasado de copas o de bilis contra sus adversarios políticos, pero refleja cierta postura social sobre conducir con alcohol o alguna sustancia en el cuerpo. Las alusiones a la libertad individual no se sostienen cuando está en juego la vida de otras personas.


Un joven de 33 años estrelló su BMW contra un poste a 180 kilómetros por hora con cuatro pasajeros a bordo en una avenida en plena Ciudad de México. Sobrevivió y se encuentra en cárcel preventiva, con una posible condena de más de 20 años por haber matado a las cuatro personas que lo acompañaban y porque las familias de las víctimas le niegan el perdón. Exigen que caiga sobre él todo el peso de la ley, aunque la cárcel como castigo no les devolverá la vida de sus seres queridos que murieron en el trágico accidente, ni garantiza una prevención de futuras muertes, ni reeduca o rehabilita al conductor. El enfoque penal a este problema no ha resultado decisivo en México y en otras partes del mundo.


En Estados Unidos, más de 10.000 personas mueren cada año en accidentes de tráfico relacionados con el consumo de alcohol, según datos de Centers for Disease Control and Prevention. Para poder visualizarlo mejor: 28 personas diarias, una muerte cada 53 minutos. En México, el séptimo país en muertes por accidente de tráfico en el mundo, mueren 24.000 personas cada año por conducir bajo los efectos de bebidas etílicas, según la Organización Panamericana de la Salud, la oficina regional de la OMS; 55 muertos cada día.


En España, cerca del 40% de los conductores muertos en carretera presentaban alcohol o drogas en su organismo en el momento de su muerte, según datos obtenidos de las autopsias que realiza por ley el Instituto Anatómico Forense a quienes mueren de forma traumática.


El endurecimiento de los códigos penales y la reducción de los límites de consumo de alcohol al volante han tenido resultados limitados. A pesar de los puestos de control de la policía y de las medidas penales puestas en marcha, aún existen inercias y resistencias culturales. Muchas personas conducen bajo los efectos del alcohol aunque hayan visto impactantes campañas o hayan escuchado miles de veces las posibles consecuencias. Las personas colocan cierta barrera para afirmar “eso a mí no me puede pasar”.


Se puede abordar un cambio de cultura desde la educación y el diálogo dentro de las familias para que las personas, dueñas de su libertad individual, incorporen también un sentido de responsabilidad colectiva al conducir con alcohol en la sangre. Llevan a sus espaldas su vida y la de las personas que le acompañan en el coche, y la de todas las personas, conductores y peatones, se van a cruzar en su camino hasta llegar a su casa.


Muchas personas no llevan coche cuando saben que, con mucha probabilidad, van a beber. Pero luego, liberados de esa responsabilidad y con el sentido del juicio y de la responsabilidad nublados, se suben, acompañan a conductores que quizá sí han consumido. Por eso no se trata de traspasar la responsabilidad a otros sin más ni de plantear el problema de forma individualista. Con alcohol de por medio, se pueden incentivar medios de transporte públicos o alternativos: Metro, autobuses o taxis. Resulta paradójico negarse a subirse a un taxi por cuestiones de seguridad y preferir en su lugar conducir ebrio o ir de copiloto con alguien que ha bebido o consumido alguna sustancia.


Todo cambia para muchas personas un instante a causa de una serie de decisiones. Como la vida no tiene botón de Rewind, tenemos la responsabilidad de vivir con plenitud y de buscar la felicidad sin poner a otros y a nosotros mismos en peligro.


Etiquetas:

   colectiva

   responsabilidad

   volante

   alcohol




COMPARTIR EN REDES SOCIALES:
compartir en facebook compartir en google+ compartir en twitter compartir en pinterest compartir en likedin

Entradas Similares

Voz del Ciudadano

CIUDADANO
ENVÍA TU MENSAJE O DENUNCIA

Últimos Post's

MEME AL DÍA

#MemeDialDía
img

Archivos en el Blog